¿Por qué la justicia es cómplice?

La Justicia en el Estado Español firma partes de defunción de mujeres maltratadas.

Lo viene haciendo desde hace años y lejos de ser una excepción, se hace con normalidad: se revocan penas a maltratadores, se llega a afirmar que “rociar a una mujer con gasolina no es intento de homicidio” y se cuestiona la relación de dominación a razón de género en situaciones de violencia. Se hace con total impunidad.

No aguantamos más esta situación, por ello, desde la UJCE hemos decidido tomar la iniciativa de dar mayor visibilidad a sentencias que pasan como meros titulares en la prensa. Hemos decidido denunciar públicamente la realidad que atravesamos las mujeres en un Estado en el que nosotras vivimos con miedo permanente, en el que se nos agrede y se nos mata sin que se actúe de manera contundente para que podamos desarrollarnos sin el temor y la amenaza de que se nos violente.

La vulvernación de derechos que sufrimos queda de manifiesto en las sentencias que se dictaminan, pero también en la ausencia de formación y de medios para su tratamiento en el sistema judicial:

(http://www.bez.es/664369170/Los-jueces-que-deciden-sobre-la-vida-de-mujeres-no-tienen-una-preparacion-especializada.html)

La sensibilización y la denuncia ante los casos de violencia machista es algo que necesita una mayor respuesta que no puede quedarse únicamente en el ámbito penal, ya que es la última ratio de la pirámide que representa toda la violencia estructural que está arraigada en nuestra sociedad. Las agresiones machistas no son actos individuales que se manifiestan en relaciones privadas de pareja, sino que es un conjunto global de actitudes cuyo origen recae en una estructura social patriarcal y que se representa en todos los ámbitos de nuestra vida.

Muchas veces escuchamos que las agresiones machistas se producen porque “ el hombre maltrata ya que es un loco o un enfermo”, no obstante es todo lo contrario. En los procesos de violencia y agresiones contra las mujeres hay conciencia de la realidad, no estamos ante circunstancias modificativas de la responsabilidad como pudieran ser enajenación mental.

Los golpes, humillaciones, los actos que atentan contra la dignidad  e integridad sexual tienen un patrón de comportamiento que conforman el llamado “proceso o ciclo de violencia” que va desde el engaño, debilitamiento, anulación, culpabilización, dominación y hasta instrumentalización de las mujeres. La violencia es el instrumento, y no un fin, utilizado para ejercer esa dominación e instrumentalización y sigue un patrón de comportamiento que permite que las mujeres se sometan a la voluntad de los agresores.

Los procesos judiciales son lentos y la justicia no está preparada, es así como siguen existiendo obstáculos para la prevención y protección (http://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/victimas-violencia-genero-siguen-enfrentandose-falta-garantias-judiciales/20151124190555122736.html). Además, muchos de los juzgados no están preparados, pues si bien la creación de los Juzgados de Violencia sobre la Mujer supuso un paso positivo, la saturación y la falta de medios de los mismos no aseguran protección ni condiciones dignas para estos procesos

(http://www.lavozdegalicia.es/noticia/galicia/2015/12/15/unico-juzgado-violencia-sobre-mujer-vigo-pone-huelga-exigiendo-medios/0003_201512G15P15993.htm).

Con todo ello, los conocimientos técnico-jurídicos no son suficientes, y la gran mayoría de las veces falta un conocimiento cognitivo- emocional ante los procesos de denuncia y las dificultades del sistema no permiten ofrecer una atención de calidad. No se nos ofrecen procesos justos ante las violencias, denunciar no garantiza protección.

Y es que, la alianza del patriarcado y el capitalismo se estrecha conforme nosotras avanzamos, pero somos conscientes del potencial de la lucha feminista, unitaria, amplia y diversa, para romper con su dominación. Sabemos de la necesidad de organizarnos para darnos voz, luchar y vencer. Queremos visibilizar para denunciar, visibilizar para saber que no estamos solas, que nos afecta a todas y que juntas vencemos el miedo.

A continuación recogemos algunas de las sentencias a las que hemos tenido acceso y que evidencian el papel CÓMPLICE de la Justicia con las violencias machistas.

Sentencias machistas