¿Qué denunciamos?

En España se comete una violación cada ocho horas, y más  del  70%  de  los  agresores  son conocidos  de  la  víctima,  generalmente  personas cercanas,  como familiares  o  parejas,  y por  tanto  la  mayoría  de  las  violaciones  son  en casa  de  la  víctima  o  de  conocidos,  en espacios que  podrían  considerarse  seguros. La violación  suele  producirse  sin  que  haya  uso  de  armas  o violencia  física.  En  el  80% de  las  violaciones  no  aparecen  lesiones  graves,  y  está  demostrado  que  no  hay diferencias  significativas  respecto  a  la  presencia  de  lesiones  genitales  en  las  relaciones  consentidas  y  en  las violaciones,  resultado  que  explica  cómo  en  la  mayoría  de  los  casos  no  es  la  fuerza  física  el  elemento  que caracteriza  las  violaciones,  sino  más  bien  la  amenaza,  la  coacción,  el  miedo  o  el  uso  de  drogas.  De  hecho, la  presencia  de  sustancias  tóxicas en  las  violaciones ocurridas entre  2010  y  2012  representan  el  37%.

A  la  víctima  se  le  culpabiliza en demasiadas ocasiones diciendo  que  lo  iba  buscando, que  iba  borracha,  que  vestía  indecente,  que  no  se  resistió,  que  ya  sabía  lo  que le podía  pasar,  que  es  culpa  suya  haber  sido  violada.   Los  agresores  se burlan  muchas  veces  compartiendo  fotos  de  los  hechos, humillando  a  la  víctima,  y  perpetuando  aún  más de  que  en  nuestra  sociedad  es más vergonzoso  ser  violada  que  violar.  El mito del hombre que nos va a atacar en un callejón oscuro no sólo limita nuestra libertad a la hora de movernos por el mundo, si no que también hace que estemos relajadas con los hombres de nuestro supuesto entorno seguro. A todo esto debemos sumarle el acoso callejero, ese que nos hace decirle a nuestra amiga que escriba al llegar porque cabe la posibilidad de no volver a verla, ese que nos hace ir con los cascos puestos y la mirada baja andando por la calle, ese que nos hace aguantar miradas lascivas, piropos y comentarios grotescos de hombres que se creen con el derecho de opinar sobre nuestro aspecto.

En lo que llevamos de año se han cometido 92 feminicidios y asesinatos de mujeres en España ante la pasividad de las instituciones, los medios de comunicación y los movimientos sociales y políticos. Los medios de comunicación y la propia sociedad invisibilizan, las violencias machistas, las tergiversan y muchas veces se nos culpabiliza de ellas. Reivindicamos la necesaria y olvidada transversalización de la perspectiva de género en los movimientos y reivindicaciones sociales, y sobre todo una izquierda aliada que incluya entre sus líneas rojas, la línea morada de la lucha contra las violencias machistas Denunciamos que el silencio hace cómplices a quienes, conociendo la barbarie de las múltiples violencias patriarcales y teniendo posibilidad de acabar con ellas o denunciarlas, priorizan siempre otras cuestiones a la vida y la libertad de las mujeres.

Nuestro grito ¿Qué proponemos? Firma el manifiesto