¿Qué proponemos?

La única manera de ser libres es construir desde los feminismos una sociedad que se fomente la diversidad de cuerpos,  identidades de géneros y orientaciones sexuales. Abogamos por la libertad a la hora de ser, de estar en el mundo, y de relacionarse con las demás. La heteronormatividad existe, y coarta nuestra libertad sexual, naturalizando la heterosexualidad como norma e imponiéndonos roles de género para que dicha orientación sexual sea la única considerada normal. Creemos que la dignidad no será posible mientras sigamos bajo los polos de adoctrinamiento masivo que son la feminidad y la masculinidad y el yugo del binarismo de género. Éstas etiquetas, reduccionistas y cargadas de prejuicios, son las que nos permiten jerarquizar las relaciones interpersonales y considerar que unas son superiores y otras inferiores. Debemos visibilizar a la transfobia, odio y maltrato hacia las personas trans (en especial las mujeres), por ser una de las violencias machistas más ocultas, que cada año mata con total impunidad. El 45 por ciento de los menores trans “han intentado suicidarse” al menos una vez en su vida, y en los últimos 8 años 112 personas trans han sido asesinadas en Europa.

Además, durante este año, se han llevado a cabo cinco asesinatos machistas, a las cinco las asesinaron por ser mujeres y prostitutas. Estos crímenes han sido invisibilizados por los medios, y cuando no ha sido así, no hablan de feminicidios, si no asesinatos de prostitutas, donde podemos leer entre líneas la culpabilización a la víctima por prostituirse.

Ante esta barbarie, debemos responder unidas y combativas,  crear lazos de hermandad y sororidad que fomenten el empoderamiento colectivo de las mujeres, con la alegría feminista y revolucionaria como bandera. Necesitamos un movimiento feminista amplio, diverso pero con espacios que cree unidad para responder juntas ante los ataques del patriarcado. Y no solo para este 25 de noviembre o el 8 de marzo, la lucha feminista es continua y diaria. Nos vemos obligadas a seguir gritando que el machismo nos mata, que nos queremos vivas, libres, diversas y en lucha y declaramos la autodefensa feminista como una arma legítima. Debemos llevar a la práctica el feminismo en las casas, las aulas, los curros, las calles, las plazas, las camas, los barrios y los pueblos, un feminismo combativo que esté donde estallen las contradicciones patriarcales, que apoye y empodere a las oprimidas y que denuncie a los machistas y a sus cómplices.

Nuestro grito ¿Qué denunciamos? Firma el manifiesto